El paso fundamental para romper el círculo de la sobrepoblación canina es esterilizar a las mascotas con hogar, ya que son los “abastecedores de abandonados en la calle”.
Los animales sin dueños que viven en las calles, suelen tener menor posibilidad de tener camadas que sobrevivan hasta la edad adulta, por tanto sus crías tienen menos oportunidades de procrear nuevas generaciones.
Por el contrario, las mascotas que sí tienen un hogar y salen a la calle sin supervisión, se aparean indiscriminadamente, teniendo en promedio una camada de 5 crías nacidas vivas cada 7 meses.
Cuando los dueños se dan cuenta de que no pueden cuidar –por distintas razones– a la madre y sus crías, las echan, las abandonan o simplemente dejan que salgan sin supervisión, lo que aumenta la superpoblación canina.
Esterilizar a las mascotas con dueños, terminaría en el largo plazo con el ciclo de intentar frenar las consecuencias.
Pero, ¿qué es una esterilización?
Es un método quirúrgico que ayuda a evitar en forma eficaz, segura y al 100%, la reproducción indiscriminada o no deseada en las mascotas –hembras y machos–.
Disminuir la cantidad de mascotas sin hogar no solo contribuye a descongestionar los albergues para animales y abandono en las calles, también nos engrandece como seres humanos al demostrar respeto hacia los seres vivos más vulnerables.
Es interesante pensar lo que se evita con una sola esterilización: la procreación de miles de cachorros abandonados en un futuro que, de nacer, con suerte, serán acogidos por una organización a la espera de ser adoptados, y en el peor de los casos, sacrificados para darles la oportunidad a otros cientos que esperan con ansias, un hogar.


